Hay tres posibilidades de alojamiento en Dublín, capital de Irlanda: el hotel de una a cinco estrellas; la guesthouse de una a cuatro estrellas, que es generalmente una habitación privada reconvetida para albegar a huéspedes, y que se sitúa entre el hotel y la pensión familiar; la townhouse o bed and breakfast, que constituye la mejor forma de acercarse al modo de vida de los irlandeses.

El centro de la ciudad de Dublín, al ser poco extenso, acoge principalmente hoteles lujosos. La mayoría de pensiones y Bed and Breakfast con encanto se hallan algo apartados. Los alojamientos más baratos se sitúan en O’Connell Street y en Drumcondra, en dirección al aeropuerto.

El barrio más agradable está al sur de St.Stephen’s Green y hacia Ballsbridge: elegantes guesthouses, pero a un precio más elevado. En todo caso, se cuidad mucho la decoración y el confort. Los estilos de decoración más en boga son el inglés, georgiano o cottage. Sin embargo, cada vez hay más establecimientos que optan por un diseño contemporáneo muy elegante.

En los hoteles, hay que precisar si se desea una double (cama de matrimonio) o una twin (camas separadas). Además, el desayuno, incluido en el precio, es una auténtica comida por sí solo: cereales, zumo de frutas, huevos con beicon y salchicas, té o café, pan tostado y fruta.

El precio de los hoteles oscila bastante debido a la inflación. Cambian poco entre verano e invierno, pero resultan completamente prohibitivos para la festivida de San Patricio y durante los fines de semana, con partidos y finales de rugby, hurling o fútbol.

Por otra parte, por más que la capacidad hotelera de Dublín sea considerable conviene, sea cual sea la época del año, reservar habitación. Asimismo, hay que recordar que durante las fiestas de fin de año, gran acontecimiento familiar y religioso en Irlanda, muchos guesthouses y Bed and Breakfast están cerrados.

Foto vía Sobre Irlanda

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